Vivir en el pasado

por sozan
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«El pasado es un lugar de referencia,
no un lugar de residencia.
El pasado es un lugar de aprendizaje,
no un lugar donde vivir.»


– Roy T. Bennett –



«Lo pasado, pisado.» Dice la famosa frase. ¿Pisado?… no estoy tan seguro.

Hemos oído hasta el hartazgo que «hay que vivir en el presente». ¿Qué significa eso exactamente? ¿Olvidar el pasado y no pensar en el futuro? Es cierto, no hay otro lugar posible en donde vivir que no sea el presente. Vivimos en el presente, y la sumatoria de «presentes» que vivimos, se convierten en pasado. Ese pasado, define en gran medida quiénes somos hoy. No tan pisado, creo.

Es importante entonces no dejarse llevar por la versión nihilista de «vivir en el presente», como una excusa para quitarnos responsabilidad por lo que hicimos en el pasado o para no planificar para el futuro. Como dice Bennett, el pasado debe ser un lugar de referencia, y cuando ocurre, el pasado se vuelve presente en aprendizaje y guía para transitar aquello que ocurre aquí y ahora. Si en el pasado alguien cometió un delito, hoy quizá se encuentre encarcelado. El pasado define su presente, tanto en lo práctico (luego de un juicio, le encarcelaron) como en el comportamiento presente (no volverá a cometer un delito porque conoce sus consecuencias).

El pasado como lugar de referencia, como oportunidad de aprendizaje, es una gran maravilla. Morar, vivir en el pasado es sin embargo diferente. Vivir mental y emocionalmente asido al pasado nos quita la oportunidad de hacer foco en lo que ocurre en este momento. Vivir «este momento» no significa entonces no pensar sobre el pasado, o no sentirse emocionalmente de una manera determinada sobre lo ocurrido; tiene más bien que ver con el punto de referencia, el «dónde me ubico», si mental y emocionalmente en el pasado o en el presente.

En nuestra práctica Zen realizamos en muchas ocasiones referencia y homenaje a nuestros ancestros. Aquellas personas que en el pasado, desde el Buda histórico, transmitieron las enseñanzas generación por generación. De alguna manera, estamos homenajeando el pasado. Traemos el pasado al presente, sin vivir en el pasado.

Desentenderse entonces del presente y vivir en el pasado es una cosa, conectar desde el presente con aquello que ocurrió, es otra. Una es «escapar», la otra es «aprender». El pasado puede doler hoy. El pasado puede hacernos reír hoy. La palabra clave es «hoy», y la frase también incluye «pasado». Incluir al pasado en el hoy, sin verse detenido, amarrado al mismo, es una oportunidad maravillosa de vivir con plenitud, incluyendo todos los tiempos pasados, presentes y futuros en este mismo instante en el que late nuestro corazón.

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